3 técnicas de respiración recomendadas para relajarse
Utilizar la respiración para relajarte es una de las herramientas más sencillas y poderosas que podemos utilizar siempre que lo necesitamos y de la que, en muchas de las ocasiones debido a nuestro ritmo de vida ajetreada, podemos olvidar que poseemos al formar parte de una de las funciones básicas de nuestro organismo.
Además podemos contar también con diferentes productos y complementos nutricionales que actúan como relajantes naturales.
Todo ello siempre nos va a ayudar a solucionar nuestros problemas de ansiedad, incluso combatir el estrés en la piel.
Siempre es un buen momento para relajarnos y, para descubrir cómo hacerlo a través de la respiración, hemos consultado a Marta Abril, ‘coach’ holística, para conocer algunos sencillos ejercicios con los que llegar a esta respiración consciente. Con ellos, conseguiremos aumentar la capacidad pulmonar y oxigenaremos nuestras células y nuestros órganos para mejorar nuestra salud, tanto física como mental.
Antes de comenzar, debes saber que en todas estas prácticas, realizaremos las inhalaciones y las exhalaciones por la nariz, dejando a un lado la respiración natural nariz-boca. Iníciate en estos ejercicios de relajación con los ojos cerrados y respirando de forma natural para tomar consciencia de cómo te sientes y cómo es tu respiración en el momento en el que vas a comenzar estas técnicas.
De hecho, con el tiempo, irás aprendiendo a escucharte respirar y ver cómo cambia con las distintas situaciones y sentimientos y esto te ayudará a gestionar y poder controlar muchas de las emociones como la ansiedad o el estrés.
¿Estás preparado? ¿Quiéres saber cómo hacer ejercicios de respiración para relajarse y calmar los nervios?
Elige un sitio cómodo donde sentarte, no importa si es en el suelo sobre tu esterilla o prefieres acomodarte en el sofá o en tu casa, lo fundamental es que practiquemos las siguientes ejercicios de respiración de forma plena y siendo conscientes en todo momento.
Muy atento, porque vamos a contarte en detalle cuál es la mejor técnica para respirar.
¡Comenzamos!
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Respiración abdominal o difragmática
Para trabajar en este ejercicio, tenemos que aprender a controlar el diafragma. Tranquilo, es mucho más sencillo de lo que piensas en un comienzo y, poco a poco, acabarás incorporando este control de forma prácticamente natural.
Para realizar esta respiración abdominal, es importante medir los tempos contando mentalmente. De esta forma inhala en 4 tempos, mantén el aire en otros 4 tempos, exhala durante 6 tempos tratando de expulsar todo el aire de tus pulmones y sostén el aire en 2 tempos más para volver a comenzar de nuevo.
Repite estas rondas tantas veces como necesites. Tú mismo serás tu mejor guía a la hora de saber si, por ejemplo, cinco rondas han sido suficientes o, por el contrario, prefieres hacer más repeticiones hasta conseguir la conexión que buscamos.
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Respiración completa
Se trata de la más uniforme que la anterior en la que la inhalación y la exhalación consta del mismo número de tempos, eliminamos los tempos de mantenimiento, con la que conseguiremos un ejercicio más fluido y suave. Es decir, inhalamos, por ejemplo, en cuatro tempos y volvemos a exhalar durante cuatro tempos más.
En un futuro, con práctica, notarás cómo puedes llegar a hacer respiraciones de quince o veinte tempos de inhalación y el mismo número de tempos de exhalación. Sin embargo, no tengas prisa por llegar a esta meta y disfruta mientras ganas capacidad pulmonar y aprendes a tomar consciencia de cuando respiras.
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Respiración en movimiento
Es una práctica excelente cuando encontramos que estamos más nerviosos. Para comenzar, tenemos que detectar cuál ha sido esa emoción concreta que nos ha hecho perder la calma y, por otro lado, encontrar otra emoción que queramos alcanzar para suplir la anterior que nos ha hecho salir de nuestro centro.
En este caso, inhalamos y exhalamos, no olvidemos de que estos ejercicios son siempre desde la nariz, y acompañamos esta práctica con movimientos de nuestras manos: al inhalar, traemos esa emoción que queremos adquirir y, de forma contraria, al exhalar sacamos de nuestro cuerpo esa otra negativa que hemos adquirido para cambiarlas.
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