Protección solar para hombre: hidratación ligera y eficaz contra el sol del verano
Creatividad: Paula Jara Xelmírez
Cada vez somos más conscientes de la importancia de cuidarnos por dentro, pero a veces olvidamos lo esencial: protegernos por fuera. Y ahí entra en juego la protección solar. Da igual si estás en la playa, en la montaña, en una terraza o paseando por la ciudad: la radiación ultravioleta no descansa y su impacto acumulativo puede dejar huella en forma de arrugas prematuras, manchas o problemas más serios como el cáncer de piel. La buena noticia es que prevenir es tan fácil como aplicar un buen protector solar cada mañana.
Para muchos hombres, ese gesto todavía no forma parte de la rutina diaria. Tal vez porque se asocia al verano, a la playa o a texturas pegajosas que no apetecen. Pero eso es cosa del pasado. Hoy existen fórmulas específicas para piel masculina, con acabados ligeros, mates y sin residuos visibles, pensadas para usar cada día sin complicaciones. Algunos incluso se integran directamente en tu hidratante facial o vienen en formatos portátiles para reaplicar durante el día.
Otro punto clave del verano: la deshidratación. El calor, el sudor, el cloro o la sal del mar pueden dejar la piel tirante, apagada o con sensación de irritación. Por eso, los solares actuales van más allá de bloquear el sol. También hidratan, calman y refuerzan la barrera natural de la piel. Algunos incluso incluyen antioxidantes o ingredientes regeneradores, como si fueran un tratamiento exprés para resistir las altas temperaturas sin perder frescura.
La clave está en elegir bien. No todos los protectores sirven para todo, ni todas las pieles reaccionan igual. Por eso, hemos preparado esta guía rápida con los mejores tipos de protectores solares para hombre según el uso y el momento del día. Desde los imprescindibles faciales hasta los deportivos, sin olvidarnos del aftersun: ese gesto final que tu piel te va a agradecer cada noche de verano.
Protector solar facial: tu escudo invisible contra el envejecimiento
La piel del rostro está más expuesta que ninguna otra y es también la que primero refleja el daño solar. Por eso, incluir un protector facial en tu rutina diaria es un gesto básico, tanto si vives en la ciudad como si pasas horas al aire libre. La mayoría de los solares faciales para hombre están formulados con texturas ultra ligeras, no comedogénicas y de rápida absorción, ideales para aplicar después del afeitado o tras tu hidratante habitual. Algunos incluso incorporan efecto matificante, lo que los hace perfectos para quienes tienen piel mixta o grasa y quieren evitar los brillos.
Hoy puedes encontrar opciones con filtros minerales o químicos, con fórmulas oil-free que no dejan residuo blanco ni sensación grasa. Muchos también incorporan ingredientes calmantes, antioxidantes o protección frente a la luz azul que emiten las pantallas. En verano, puedes incluso sustituir tu hidratante por un solar hidratante con SPF alto (30 o 50) para no sobrecargar la piel. Y, si te mueves durante el día, lleva contigo una bruma facial o un stick para reaplicar sin complicaciones.
Protector solar corporal: para los días de playa, piscina, terraza o de paseos
No hay verano sin protector corporal y elegir uno que se adapte a tu ritmo es clave para no acabar con la piel quemada, seca o tirante. Los nuevos protectores solares para cuerpo vienen en formatos cada vez más cómodos: sprays que puedes aplicar sin necesidad de extender mucho, leches ligeras que se absorben al momento o incluso geles refrescantes que no dejan rastro. Si tienes poco tiempo o no te gusta perder minutos aplicando crema, elige uno con difusor continuo: rápida aplicación y cobertura homogénea sin esfuerzo.
Además, si estás en la playa o en la piscina, asegúrate de que sea resistente al agua y al sudor, y no escatimes con la cantidad: una sola aplicación no basta para pasar el día. Lo ideal es reaplicar cada dos horas, especialmente si estás al sol o tras un baño. Hoy muchos protectores permiten aplicarse sobre piel mojada, lo que es perfecto si no quieres interrumpir tu jornada. Algunos incluso incorporan activos hidratantes como la glicerina o el ácido hialurónico para evitar que el cuerpo se reseque tras varias horas bajo el sol.
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Protector solar sport: para los que no paran ni con 35 grados
Salir a correr, pedalear o jugar un partido bajo el sol exige algo más que voluntad. También necesitas una protección solar específica que aguante tu ritmo. Los solares sport están pensados para resistir el sudor intenso, no escurrirse hacia los ojos y mantenerse eficaces durante más tiempo, incluso con roces o movimientos constantes. Por eso, suelen tener una textura más densa o con mayor fijación, y muchos vienen en formato stick o spray compacto para que puedas reaplicarlos sobre la marcha, sin mancharte las manos ni parar tu actividad.
Algunos incluso ofrecen efecto refrescante inmediato o incorporan activos calmantes que reducen la sensación de calor. Son la opción ideal si haces entrenamientos al aire libre, practicas deportes acuáticos o simplemente quieres un protector que no te abandone a mitad de jornada. Aplícalo 15 minutos antes de empezar y no olvides reaplicar si vas a estar varias horas expuesto.
Protección solar para pieles sensibles: protección suave y sin sorpresas
Si tu piel reacciona con facilidad, se enrojece o se irrita incluso con productos suaves, necesitas un protector solar específico para pieles sensibles. Estos productos están formulados sin perfumes, sin alcohol y con ingredientes hipoalergénicos para minimizar el riesgo de reacción. Los filtros físicos o minerales (como el óxido de zinc o el dióxido de titanio) son especialmente recomendables en estos casos, ya que se mantienen en la superficie de la piel y reflejan la radiación sin penetrar.
Aunque tradicionalmente eran más densos o dejaban rastro blanco, hoy existen fórmulas micronizadas que se funden con la piel y ofrecen una protección eficaz sin renunciar a una textura agradable. Son perfectos no solo para personas con piel sensible o con rosácea, sino también para tatuajes, zonas con cicatrices o después de un tratamiento dermatológico. Piensa en ellos como una capa de calma y seguridad para tu piel más vulnerable.
Aftersun: el último paso para cuidar tu piel (y prolongar tu bronceado)
El aftersun no es un capricho, es una necesidad. Tras un día de exposición solar, la piel ha perdido hidratación, ha sufrido estrés oxidativo y necesita ayuda para repararse. Los aftersun modernos no solo calman el enrojecimiento y aportan frescor; también hidratan en profundidad, reducen la inflamación y aceleran la regeneración celular. Así evitas que la piel se pele, pierda elasticidad o envejezca antes de tiempo.
Busca lociones o geles con aloe vera, pantenol, extracto de pepino o vitamina E. Algunos incluso aportan un toque de bronceado progresivo para mantener ese tono dorado sin abusar del sol. Guárdalos en la nevera y aplícalos con un masaje suave tras la ducha, cuando la piel está más receptiva. Es un gesto rápido que puede marcar la diferencia entre una piel castigada y una piel sana y luminosa, lista para afrontar otro día bajo el sol.
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