Los 4 pasos para que el bronceado del rostro y el cuerpo dure hasta el otoño
Creatividad: Paula Jara Xelmírez
Pocas personas se resisten a lucir una piel bronceada cuando llega el verano. Los dermatólogos aconsejan evitar exponerse al sol entre las 11 del mediodía y las 4 de la tarde, y aplicarnos cada día un fotoprotector que proteja la piel de la radiación UVB y UVA.
Aún así, el estilo de vida al aire libre hace que la piel de la cara y el cuerpo se bronceen en verano. Lo ideal es que esto ocurra de manera gradual. Hay tres claves para mantener el bronceado y lograr que sea luminoso y saludable: preparar la piel, estimularla y cuidar el tono mientras se desvanece. Toma nota de las rutinas imprescindibles para disfrutar de un bronceado ideal.
01.
Exfolia suavemente la piel del rostro y el cuerpo
El bronceado perfecto comienza antes de la exposición al sol. “Para lucir un moreno uniforme y facilitar una aplicación homogénea del fotoprotector tanto en el rostro como en el cuerpo es esencial que la piel esté lisa y sin asperezas. Para ello, hay que exfoliar la piel para eliminar las células muertas, oxigenar y desobstruir los poros”, aconseja Laia Puig, de LPG. En verano, elige un exfoliante muy suave. Puede ser físico (con sal, azúcar o polvo de semillas) o enzimático (con ácidos de frutas).
03.
Fortalece la piel desde el interior
Para impulsar un bronceado más intenso y saludable hay que fortalecer la piel desde el interior. Junto a la protección solar externa hay que aportar antioxidantes a través de la dieta para que las células puedan renovarse y autorrepararse. Son clave los suplementos de vitaminas C y E, betacaroteno, licopeno y cartenoides, que previenen el envejecimiento prematuro ocasionado por la exposición al sol.
Además, incluye en la dieta alimentos rojos, naranjas y amarillos, como la zanahoria, los frutos rojos, el pimiento rojo y los cítricos, así como verduras de hoja verde como las espinacas, las acelgas y la rúcola.
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04.
Ilumina el bronceado con un aceite nacarado
El bronceado es bonito si la piel del rostro y el cuerpo está elástica, nutrida y jugosa. De lo contrario, el tono será cada día más apagado y la textura más acartonada. Además de calmar la piel aplicando aftersun y exfoliar suavemente el rostro y el cuerpo una vez a la semana para que el bronceado se desvanezca de un modo uniforme y parches, aplícate un aceite seco con efecto nacarado o pigmentos que reflejen la luz y aporten brillo. Así, el favorecedor tono moreno se verá aún más bonito y jugoso.
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