Bronceado perfecto: tres consejos (y un truco) para una piel radiante y sana bajo el sol
Creatividad: Paula Jara Xelmírez
Los dermatólogos y expertos en el cuidado de la piel coinciden: un protector solar es la mejor crema antiedad. A corto plazo, los rayos UVB y UVA que emite el sol dejan la piel seca y deshidratada. Poco a poco, el daño va más allá provocando manchas y arrugas. En el peor de los casos, las quemaduras solares y el daño acumulado pueden incluso desencadenar enfermedades más o menos importantes, desde alergias o fotosensibilidad hasta melanoma.
De hecho, el bronceado no es más que la respuesta natural de la piel para protegerse del daño del sol. Este mecanismo de defensa es sencillo: al sentirse agredida por la radiación solar, la piel produce más melanina, el pigmento natural que le da color y funciona como escudo impidiendo que los rayos penetren. Así, baño de sol tras baño de sol, el exceso de producción de melanina hace que las manchas oscuras y las arrugas acaben instalándose de forma permanente y que el ADN de la dermis pueda verse alterado. A más bronceado, más daño a corto y a largo plazo.
Consejos para ponerse morena de forma saludable
Pero sería absurdo negar que a la mayoría de las personas les gusta lucir ese tono dorado y radiante de piel besada por el sol que culturalmente asociamos a un aspecto saludable y favorecedor. Para que el proceso de bronceado sea lo menos agresivo posible, es importante seguir siempre las recomendaciones de los dermatólogos: no exponerse nunca al sol sin haberse aplicado previamente un protector solar de amplio espectro, evitar tomar el sol en las horas centrales del día (entre 12.00 y 17.00 en verano), reaplicar la crema con SPF cada dos horas y no olvidar proteger las zonas más expuestas –como la cara, las manos y el escote– los 365 días del año, incluso si está nublado. Además, hay tres consejos (y un truco) para lograr que la piel adquiera ese deseado tono sun kissed con los mejores resultados y el mínimo riesgo.
01.
Prepara la piel
Eliminar las células muertas y los residuos de producto que día a día se van acumulando en la capa exterior de la piel es un paso imprescindible para recibir de manera óptima los rayos del sol, a los que hay que exponerse siempre de manera controlada. Una suave exfoliación una vez a la semana garantiza que el bronceado sea uniforme, sin irregularidades en el tono. Elige un exfoliante mecánico con partículas biodegradables. Si además contiene ingredientes como lanolina o ceramidas dejará la piel más hidratada, lista para recibir los baños de sol sin resecarse en exceso. Para un extra de protección, un nutricosmético de betacaroteno y vitaminas C, D y E es la mejor fórmula para lograr un bronceado uniforme, prevenir la oxidación que causa manchas y arrugas y mantener la piel elástica y jugosa.
02.
Protégete del sol
En cuestión de protección solar, más es más. Elige una fórmula de amplio espectro –que blinde la piel frente a los rayos UVB, UVA, la luz ultravioleta, los infrarrojos A y la luz azul que emiten las pantallas y los móviles– y aplícatela cada día como último paso de la rutina facial. Las fórmulas más novedosas son ligeras y sensoriales, con texturas fáciles de aplicar, que no dejan trazas blancas ni efecto graso, no irritan los ojos, son toleradas por todo tipo de pieles, incluidas las sensibles, y respetuosas con el medio ambiente y los ecosistemas acuáticos. Puedes elegir entre filtros químicos u orgánicos (que absorben los rayos UV en la capa superficial de la piel y transforman su energía en una longitud de onda inofensiva para el organismo) o filtros minerales (que reflejan los rayos de sol y hacen que la luz rebote, sin penetrar en la piel).
03.
Restaura y reconforta
04.
El truco: morena sin sol
Las lociones, sérums y gotas que permiten un efecto bronceado modulable instantáneo son el hallazgo más buscado por maquilladores, beauty pros y apasionados de la belleza que apuestan por el único moreno 100% saludable: el que no necesita de la exposición al sol. De hecho, algunas de las referencias más exitosas en TikTok se agotan apenas unos minutos después de ponerse a la venta. Olvida el concepto anticuado que a todos nos viene a la cabeza cuando pensamos en un autobronceador. La fórmulas más novedosas brindan un acabado personalizable –de sutil a intenso– y súper natural sin manchas, tacto pegajoso ni el desagradable aroma que solía delatar a los antiguos autobronceadores. Muchos incluyen además ingredientes de tratamiento como ácido hialurónico o vitamina C y se presentan en texturas sensoriales y fáciles de aplicar, como la espuma o el aceite seco. ¿Su secreto? Un cóctel de micropigmentos minerales que reflejan la luz y activadores de la melanina que garantizan un bronceado luminoso y dorado sin necesidad de sol.
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