Cómo usar (bien) la base de maquillaje para una cobertura ligera en primavera
Creatividad: Paula Jara Xelmírez
La llegada de los meses más cálidos del año es la prueba de fuego definitiva para descubrir todo lo que una base de maquillaje puede hacer por tu piel. Lograr un acabado natural y luminoso es el plan de mínimos exigible a cualquier fórmula. Pero, ¿quien no desea, además, una base que mantenga la piel unificada durante todo el día, sin brillos, que resista al sudor, la humedad y la transferencia y que deje la piel con un resplandor radiante? Hay dos claves para lograrlo: elegir una fórmula adecuada y aplicarla con la técnica correcta.
Las mejores bases de maquillaje de cobertura ligera
Olvídate durante unos meses de tu base de maquillaje compacta o súper cremosa de máxima cobertura. Las fórmulas fluidas son la alternativa ideal para unificar la piel a medida que los termómetros suben. Llegado el verano, en el cénit de los meses más calurosos, incluso un sérum líquido con color podría ser suficiente, sobre todo en los ambientes húmedos próximos a la costa. Las texturas fluidas y líquidas son sedosas y proporcionan un acabado traslúcido que se funde con la piel sin sobrecargarla.
"Las pieles maduras se benefician mucho de estas fórmulas ya que, a diferencia de las bases compactas, las fluidas no se acumulan en las arrugas. Son livianas y aportan un acabado natural sin resecar”, dice Mireia Fernández, de Perricone MD. También son ideales para pieles secas o deshidratadas, ya que “aportan un extra de hidratación”, añade. La llegada del calor pide a gritos "jugosidad, frescura y un acabado glow que el maquillaje en polvo o muy compacto no consiguen”, comenta Patricia Alonso, maquilladora oficial de Perricone MD. “No buscamos solo cobertura, sino una tez que se vea saludable”, añade Mireia Fernández.
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Cómo aplicar la base de maquillaje para una cobertura ligera
Los makeup artists profesionales lo tienen claro: lograr que la base de maquillaje unifique la piel sin enmascararla pasa, sí o sí, por aplicarla con las herramientas adecuadas. La brocha, la espátula y la esponja o blender son los mejores aliados. "Utilizar una brocha de stippling o punteado con bases líquidas o fluidas asegura un control óptimo sobre la cobertura, evitando un aspecto excesivamente maquillado”, dice Paula Marcos, Global Pro Makeup Artist de Estée Lauder. Estas brochas proporcionan un resultado etéreo, como un aerógrafo. La experta recomienda “depositar el producto en el dorso de la mano, recoger una pequeña cantidad con la brocha, descargar el exceso y aplicar a toquecitos desde el centro del rostro hacia el exterior. Si es necesario, se puede trabajar por capas añadiendo más base donde haga falta”, concluye.
En cuanto a la aplicación con espátula, “evita la acumulación de producto y que el maquillaje se cuartee y se agriete a lo largo del día”, dicen en Givenchy. “Pon una pizca de producto en el dorso de la mano, recógelo con la espátula y deslízala sobre el rostro con suavidad. Como paso final, puedes difuminar los contornos con una esponja humedecida para un efecto segunda piel”, añaden.
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